Traducido al español; click here for English version.

El dinero de los Presidentes Ejecutivos Está Fluyendo

Más de $120,000, de cientos de presidentes ejecutivos, empresarios anti-$15 y la industria inmobiliaria de todo lo largo y ancho del county están derramando dinero en los cofres de la campaña de la oponente de Kshama. Mucho está en juego para ellos. Incluso las gigantes farmacéuticas están donando para echar a la concejala socialista de Seattle.

Tras algo menos de dos años en el puesto, está claro: las familias trabajadoras de Seattle se han beneficiado tremendamente de tener una voz en el concejo municipal para el 99%. Con Kshama a su lado, los movimientos en Seattle han ganado un salario mínimo de $15, millones para financiar servicios sociales vitales y un importante impulso al movimiento por el control del precio del alquiler y financiación de vivienda asequible.

El registro de lo conseguido con el puesto de Kshama ilustra de manera brillante el poder que puede tener la representación política independiente de la clase trabajadora. Es por eso que muchos defensores de un tercer partido, activistas sindicales y comentaristas de izquierdas a lo largo de todo el país están siguiendo las elecciones de cerca.

Pero no son los únicos. Los dueños de grandes negocios y sus sirvientes en el establishment del partido Demócrata están también siguiendo atentamente esta carrera. Las victorias que hemos conseguido con Kshama en el puesto no han sido gratis. En el corto plazo, han constado millones en beneficios a las grandes corporaciones. Pero el potencial de que emerja una alternativa real a su sistema si un “ejemplo malo” florece y se extiende, eso, es lo que pone el escaño de Kshama en el punto de mira de los presidentes ejecutivos de las grandes corporaciones.

El monopolio de facto que el 1% mantiene sobre la política depende de que el 99% juegue un papel pasivo, votando cada ciertos años por los candidatos que el 1% elige a dedo – o simplemente no votando. Lo que Kshama y su record en el puesto representa es justo lo contrario. Con Kshama la gente trabajadora de Seattle y de fuera de Seattle están empezando a sentir la confianza y el optimismo de que unidos podemos construir un mundo mejor, un mundo en el que el 1% no rija nunca más. La reelección de Kshama aumentará esta confianza y empoderamiento.

Sólo unos escasos dos años en el puesto y hemos ganado tanto – pero tenemos mucho más que ganar. Lo que está en juego para nosotros es mucho. Podemos reelegir a Kshama y continuar construyendo nuestra fuerza, pero para ello todos nuestros simpatizantes y defensores, en cada esquina del país, tienen que unirse a la lucha. Vamos a asegurarnos por completo de que el 1% no puede extinguir este destello de esperanza por el nuevo tipo de política que representa este escaño en el concejo municipal.

La donación media para defender el puesto de Kshama, contra del dinero de las grandes constructoras y corporaciones, es $50 ¿Puedes igualarlo? Visita KshamaSawant.org/donate.

0 Shares