¡Nos negamos a volver al armario! ¡La derecha continúa sus ataques contra las personas LGTBI!

Published On August 2, 2018 | By Freeman Ryan | en español, LGBTQ Rights

Al cierre de nuestra edición en papel, el Tribunal Supremo ha emitido con siete votos a favor y dos en contra, una sentencia a favor del pastelero de Colorado que se negó a realizar una tarta de bodas para una pareja del mismo sexo. Este esperado fallo es un ataque directo contra la comunidad LGTBI disfrazado de protección de la “libertad religiosa”. La sentencia se ha dictado justo al comienzo del mes del Orgullo. La comunidad LGTBI debe vincularse con el resto de sectores oprimidos de la sociedad y usar los actos del Orgullo de este mes como trampolín para impulsar un movimiento coordinado en contra de los ataques de la derecha y de cara a lograr programas sociales públicos, vivienda, seguros de salud para todos y otros derechos cruciales que necesitamos las y los trabajadores.

Después de décadas de avances en los derechos LGTBI fruto de una ardua lucha, la reacción de Trump amenaza con hacernos retroceder. Sin embargo, ¡nos mantenemos firmes y nos negamos a volver al armario! Una generación de jóvenes está revitalizando la lucha por los derechos LGTBI, contra el racismo, y contra el machismo.

Mientras que un 7% de las y los jóvenes se identifica como LGTBI, representan sin embargo el 40% de la juventud sin hogar. El promedio de los ingresos familiares de las parejas del mismo sexo es un 20% más bajo que el de las parejas heterosexuales. La Coalición Nacional de Programas Contra la Violencia señala que ha habido un aumento de un 86% en los homicidios contra personas LGTBI en 2017 con respecto a 2016, un dato devastador. Las desiguales y a menudo peligrosas condiciones a las que tienen que enfrentarse las personas de la comunidad LGTBI en los EE.UU. se han intensificado bajo la presidencia de Trump, que ha envalentonado a fanáticos de todas las tendencias.

La Agenda Anti-LGTBI de Trump

 

La elección de Trump y su vicepresidente Mike Pence, un enérgico anti-LGTBI, ha envalentonado a toda variedad de fanáticos de extrema derecha. Los efectos de la presidencia de Trump se sintieron inmediatamente por la comunidad LGTBI con el incremento de los delitos de odio solo días después de que Trump fuera elegido en 2016. Al tiempo, los legisladores locales Republicanos han redoblado sus esfuerzos para impulsar “leyes de baños” tránsfobas, habiéndose aprobado 129 leyes anti-LGTBI en los diferentes Estados durante 2017. A nivel nacional, que el Tribunal Supremo se haya negado recientemente a escuchar dos apelaciones de grupos LGTBI en Misissippi, ha supuesto que se mantenga la retrograda ley de Libertad Religiosa que permite a las empresas negarse a contratar a personas LGTBI.

Más allá del incremento de la discriminación en la era Trump, sus políticas generalmente derechistas y anti-obreras afectarán desproporcionadamente a la gente LGTBI. Los recortes masivos de impuestos de Trump a los gigantes corporativos como Amazon (789 millones de dólares anuales) cargarán sobre la clase trabajadora la financiación de los programas de servicios sociales esenciales.

No obstante, la capacidad de Trump y el establishment político para llevar a cabo esta agenda no está garantizada de ninguna manera. La manifestación de 40.000 personas en Boston en agosto del año pasado contra la extrema derecha después de los sucesos de Charlottesville, ha golpeado y frenado la organización de la extrema derecha de una manera que ninguna legislación podría. Otro ejemplo podría haber sido la histórica victoria en Seattle de gravar con impuestos a Amazon para financiar viviendas económicas, medida aprobada pero finalmente revocada, que habría ayudado especialmente a personas LGTBI. En ambos casos y en muchos otros, es el poder de nuestros movimientos de masas lo que permite que podamos vencer.

Necesitamos una alternativa política real

Pese a su retórica, la dirección de los Demócratas se niega a tomar parte en la lucha por las personas LGTBI y a plantarse contra las políticas anti-obreras de Trump y su discurso de odio. La infame y transfóbica “Ley de Baños” (HB2) en Carolina del Norte salió adelante con el apoyo de once votos Demócratas.

Aunque existe apoyo público masivo, los líderes nacionales del Partido Demócrata siguen sin salir en defensa del seguro médico universal para todos (Medicare for All) y en California han bloqueado la aprobación en todo el Estado de un sistema de pago único. Medicare for All puede ser un gran paso adelante para las personas LGTBI, garantizando el acceso a los tratamientos y operaciones para la reasignación de género, la atención sanitaria, y la prevención y tratamiento del VIH/SIDA.

Esto muestra cómo necesitamos urgentemente un nuevo partido político que no se financie con el dinero de las corporaciones, que pueda luchar realmente por los intereses de las personas LGTBI y de la clase trabajadora. Un buen ejemplo de la hipocresía del establishment político y económico hacia las necesidades LGTBI es haber convertido las diferentes celebraciones del Orgullo en un rentable negocio empresarial. El Orgullo comenzó con las Revueltas de Stonewall en 1969 en Nueva York, dirigidas por mujeres transexueles en respuesta a la violencia policial. Ahora sirve en parte como una herramienta de marketing y una fuente de negocio por parte de las mismas grandes empresas actúan activamente contra la sanidad universal, la financiación de viviendas asequibles, o la subida del salario mínimo, todas medidas que ayudarían de manera significativa a las personas LGTBI.

Necesitamos un movimiento LGTBI combativo

Las raíces radicales del Orgullo muestran el camino a seguir. Necesitamos una estrategia para la liberación LGBTI basada en la movilización y en movimientos de masas que luchen por un cambio real. Hemos visto la irrupción de numerosas luchas sociales en los últimos años, como el nuevo movimiento feminista, el movimiento Black Lives Matter, las protestas anti-Trump, las huelgas de los profesores extendiéndose por los “Estados rojos” , y el movimiento en torno a Bernie Sanders en la campaña presidencial de 2016.

Ya sean las huelgas de profesores, que han logrado incrementos salariales y un aumento de los fondos para las y los estudiantes, o la lucha sobre Amazon en Seattle, que a punto estuvo de triunfar, cualquier victoria se da cuando la clase trabajadora permanece unidad en solidaridad. De la misma manera, el movimiento LGTBI debe vincular la defensa de estos logros con reivindicaciones más amplias que beneficien al conjunto de la clase trabajadora, lo que beneficiará aún más a la propia comunidad LGTBI. Al tiempo que luchamos contra los delitos de odio y las “leyes de baños”, luchamos también por viviendas asequibles para todos, salarios dignos, y sanidad universal.

A su vez, necesitamos dotar a estos movimientos de masas de las estrategias y tácticas más certeras de cara a conseguir avances para las personas LGTBI. Estos movimientos necesitan estar preparados de cara a mostrar su enorme poder colectivo mediante manifestaciones, marchas, huelgas y acciones de desobediencia civil. En la Universidad del Estado de Washington, los estudiantes y trabajadores convirtieron la asistencia médica global transinclusiva en una de las reivindicaciones centrales en su lucha. ¡Este es el camino a seguir!

Un mundo socialista es posible

El intento de Trump y Pence por hacer retroceder los logros que conseguimos bajo la administración de Obama, nos tiene que hacer recordar que en una sociedad capitalista, cada victoria que logramos es vulnerable y frágil. Por eso desde Socialist Alternative luchamos por lograr una transformación socialista de la sociedad, donde las necesidades de las personas sean puestas por encima de los beneficios de los accionistas de las grandes multinacionales, donde la discriminación se convierta en una reliquia del pasado, y donde nuestras diferencias sean celebradas y apreciadas en lugar de ser usadas para mantenernos divididos.

Los grandes empresarios y sus políticos a sueldo saben que, si la clase obrera y todos los oprimidos nos unimos en una lucha común por una vivienda digna garantizada, empleo digno, educación y sanidad, sus beneficios se verían amenazados. Solo uniendo nuestras luchas y movilizándonos juntos podemos ganar el mundo que deseamos. La lucha por ese mundo es la única manera de cara a ganar una liberación real para las personas LGTBI y todos los oprimidos.

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