La dirección Demócrata bajo presión. ¿Qué camino debe seguir la izquierda?

Published On April 10, 2017 | By Joshua Koritz | en español

En los últimos dos meses millones han dejado claro que están dispuestos a levantarse y luchar contra un presidente al que consideran ilegítimo. La pregunta clave que deben hacer los trabajadores y jóvenes progresistas es cómo derrotar la agenda de Trump.

La paralización de la prohibición de viajar de Trump en los tribunales y las enormes dificultades que los republicanos se están encontrando para derogar el Obamacare demuestran que son vulnerables. El apoyo de Trump al “derogar y reemplazar” que llevaría a 24 millones de personas a perder el cuidado sanitario y su virulenta propuesta de un presupuesto anti clase obrera revelan la mentira de que él representa a la clase trabajadora. Los niveles de aprobación de Trump han caído al 37%.

Derrotar decisivamente a Trump y a los republicanos requerirá que el movimiento mantenga la presión en las calles y vaya más allá. Socialist Alternative ha defendido que el poder social de la clase obrera debe actuar de una forma más decisiva a través de la acción huelguística. El 1 de Mayo probablemente veremos manifestaciones masivas de trabajadores inmigrantes y una acción huelguística política significativa.

Pero el movimiento también necesita un programa claro de lucha y una dirección decidida. Es natural que muchos miren primero a la dirección del Partido Demócrata para que utilicen sus posiciones para resistir y luchar. Ha habido una intensa presión sobre la dirección del partido para que se posicione contra Trump oponiéndose a todos los nombramientos reaccionarios del gabinete Trump y obstruyera el nombramiento de Neil Gorsuch para el Tribunal Supremo. En las próximas semanas se exigirá a los Demócratas que hagan lo correcto con la amenaza del líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, de cerrar el gobierno si los Republicanos se posicionan con las propuestas presupuestarias de Trump.

Mientras tanto, miles de personas se han dirigido a los representantes republicanos de los ayuntamientos alrededor del país para clamar contra ellos, para defender la sanidad y otras cuestiones. Está claro que está emergiendo un “Tea Party de la izquierda” y hay varios grupos discutiendo la presentación de candidatos a las primarias de las elecciones al congreso de 2018 si los Demócratas no están dispuestos a luchar contra Trump.

¿Lecciones aprendidas?

Estamos completamente de acuerdo en que se debe presionar a los Demócratas para que resistan a Trump. Y hasta cierto punto esta presión puede funcionar. Pero la pregunta es la siguiente: ¿Hasta dónde puede llegar la dirección del partido, profundamente unida a los intereses empresariales, con esta presión?

¿Han aprendido de su derrota ante Trump después de amañar las primarias para impedir que Sanders cuyo llamamiento a una “revolución política contra la clase millonaria” inspiró a millones? En las elecciones generales los Demócratas y Hillary Clinton eligieron centrarse en Trump por ser una “amenaza a la República” en lugar de hacer campaña con reivindicaciones relacionadas con las necesidades de los trabajadores como son el salario mínimo de 15$ o la gratuidad de la enseñanza. Esto permitió a Trump presentarse demagógicamente como el defensor de los “hombres y mujeres olvidados” contra un establishment corrupto.

Los Demócratas continúan con el mismo tipo de posición que les hizo perder las elecciones y siguen con su obsesión sobre los presuntos lazos de Trump con Rusia. Esperan que la administración Trump implosione o que el escándalo provoque tanto daño que les permita recuperar el Congreso en 2018. Esto podría funcionar pero es un juego peligroso.

Intentando contener a la izquierda

La rebelión contra Trump y la experiencia del movimiento de masas está llevando a muchas personas a la conclusión de que la lucha puede derrotar a Trump y que no necesitamos esperar hasta 2018.

En lugar de ver la politización y radicalización de sectores de su base como una oportunidad para construir un movimiento que derrote los planes de Trump, los Demócratas lo ven como un serio quebradero de cabeza. Un congresista demócrata, Adam Schiff, lo planteó de esta manera: “La naturaleza radical de este gobierno está radicalizando a los Demócratas y eso va a plantear un verdadero desafío para el Partido Demócrata, que se beneficia de la energía, del activismo y la pasión que hay fuera, pero no podemos permitir que nos convierta en lo que despreciamos del Tea Party”. (Los Angeles Times. 31/1/17) Con esto él quiere decir que desean montarse en la ola pero sin que les obligue a girar a la izquierda.

En realidad, la energía y el activismo están reforzando el apoyo a la izquierda, centrada en Bernie Sanders y en menor grado Elizabeth Warren. Sanders es el político más popular del país pero después de apoyar a Clinton se encuentra en una posición contradictoria. La desacreditada dirección democrática que el año pasado utilizó todos los medios a su disposición para frenarle ahora le necesita para que les proporcione la cobertura necesaria.

Sin embargo, Sanders continúa mostrando lo que puede hacer una izquierda que lucha si tuviéramos nuestro propio partido político. Ha liderado la campaña para luchar contra el intento republicano de derogar el Obamacare en las zonas “rojas” del país. Es efectivo porque vincula su oposición a los ataques republicanos con un llamamiento al Medicare para todos, a una verdadera solución de la crisis sanitaria. Directamente se dirige a las preocupaciones y miedos de los trabajadores mientras hace propuestas audaces para oponerse al poder empresarial. Esto es lo que la dirección demócrata no está dispuesta y es incapaz de hacer.

¿Un partido del pueblo?

La elección reciente del presidente del Comité Nacional Demócrata provocó un conflicto interno. Keith Ellison estaba apoyado por Sanders además de por un sector del establishment que buscaba cooptar a la izquierda mientras Tom Pérez, que finalmente ganó, fue apoyado por el ala de Obama. Tras perder una votación amañada, Ellison rápidamente aceptó la oferta de la vicepresidencia en nombre de la unidad pero los problemas no desaparecerán.

La izquierda, siguiendo a Sanders, busca convertir a los Demócratas en un “partido del pueblo”. Quieren una fuerza política que pueda dar voz y ayudar a galvanizar el movimiento. Estamos totalmente de acuerdo. ¿Pero realmente qué requiere esto? En primer lugar, que el partido y sus candidatos rechacen todo el dinero de las empresas. En segundo lugar, que adopten un programa que verdaderamente hable de los intereses del 99% y, muy importante, que los representantes elegidos del partido se adhieran a ese programa. Por último, un partido del pueblo tendría que conseguir crear una militancia de masas con la participación democrática de los militantes.

Los “centristas” corporativos se resistirán a estas medidas hasta el final. Incluso si la izquierda hubiera superado todos los obstáculos institucionales y de alguna manera asumiera el control, el resultado sería una escisión con la mayoría de la dirección actual abandonando el partido. De una forma u otra se tendría que formar un nuevo partido de izquierdas de masas basado en la militancia.

Lo diferente ahora es que cientos de miles de trabajadores y jóvenes radicalizados están en la trayectoria de chocar con la dirección corporativa del Partido Demócrata. Muchas ya han sacado conclusiones que van más allá y s reflejan en el crecimiento de organizaciones socialistas como Socialist Alternative y los Democratic Socialists of America.

Incluso en 2017 se pueden dar más pasos hacia el nuevo partido. Ginger Jentzen de Socialist Alternative se presenta a las elecciones del ayuntamiento de Minneapolis y su campaña está provocando un incendio. Hay evidencias de otros en la izquierda que están preparándose para las elecciones locales. Desgraciadamente, la mayoría de estas campañas tomarán el camino de intentar utilizar como plataforma el Partido Demócrata. Pero si estas campañas se presentaran de manera independiente, con un programa audaz, reunirían a miles de activistas enérgicos, podrían ayudar a poner las bases para un nuevo partido en este país que podría ser una palanca poderosa en la lucha contra la derecha y la clase millonaria.

Un paso inmediato sería la unión de los socialistas para presentar en 2017 diez o más candidatos socialistas independientes fuertes en ´todo el país. Estas campañas podrían galvanizar a la izquierda en el camino para la construcción de una fuerza socialista muchos más grande que contribuirá a acontecimientos incluso más grandes en el próximo período.

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