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El 9 de octubre, cientos de miles de personas salieron a las calles de México exigiendo justicia para los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. Estas manifestaciones provienen del desenterramiento de numerosos fosos clandestinos masivos cerca al lugar donde los estudiantes de magisterio fueron vistos por última vez siendo acorralados en autobuses por la policía.

Los estudiantes fueron detenidos mientras viajaban a la ciudad de Iguala para protestar en contra a una legislación dañina para imponer una reforma educativa neoliberal. Esto ha evocado memorias de la infame masacre de Tlatelolco en 1968, en la que la policía y fuerzas militares asesinaron a cientos de estudiantes y civiles. Estudiantes de numerosas grandes universidades mexicanas declararon huelgas y días internacionales de acción durante todo octubre y noviembre. Sin embargo, un análisis de las diversas políticas e instituciones es esencial para entender a fondo la situación.

Guerra Contra las Drogas Alimenta la Violencia

AP Photo / Eduardo Verdugo
AP Photo / Eduardo Verdugo

Desde 1971, los Estados Unidos ha estado luchando su “guerra contra las drogas” con políticas enfocadas en estimular la violencia relacionada con el narcotráfico en México y Centro América. En diciembre de 2006, el gobierno mexicano inició su propia “guerra contra las drogas” con más de $3 mil millones de dólares del gobierno de Estados Unidos. Simultáneamente, los carteles de la droga han estado peleando entre sí por controlar territorio y mercados. Numerosos oficiales corruptos del gobierno, el ejército, y la policía – las fuerzas que supuestamente deben de estar luchando contra los carteles – han demostrado que en realidad tienen una relación de colaboración con los traficantes.

Aparentemente, la guerra contra la droga tenía el propósito de hacer de México más seguro, ya que los traficantes y el crimen violento representan una amenaza evidente para el bienestar del país. Sin embargo, el conteo de muertos desde 2006 hasta 2014 en esta presunta “guerra contra las drogas” sobrepasa los cien mil muertos, al menos tres cuartas partes de ellos con menos de 25 años de edad. Además, más de 400.000 mexicanos han sido desplazados de sus casas como resultado de la violencia de la guerra contra las drogas que les rodea.

La Juventud Lucha contra el Sistema Político

AP Photo / Marco Ugarte
AP Photo / Marco Ugarte

Conjuntamente con estos eventos, un movimiento emergente contra el presidente mexicano Enrique Peña Nieto y los tres partidos principales de México ha surgido de un creciente descontento sobre la continuación deplorable de esta “guerra contra las drogas”  y la falta de una respuesta adecuada al secuestro de los 43 estudiantes. Después de la desaparición de los estudiantes, el Palacio Nacional de México fue incendiado por los manifestantes portando antorchas. Las protestas empezaron como un aparentemente espontáneo clamor contra la “desaparición” de los 43 estudiantes, pero se ha convertido en un movimiento amplio de jóvenes y la clase obrera resistiendo la manifestación incontenible de miedo, violencia, y corrupción en México.

Por todo el mundo, la frustración con las consecuencias lamentables del capitalismo ha llegado a su límite de aguante. De Sudáfrica a México, la juventud ha estado en la vanguardia de estas luchas. La batalla contra el empeoramiento de la desigualdad económica y la represión política se extiende más allá de fronteras y ha alcanzado toda una generación de jóvenes que enfrenta futuros inciertos y decrecientes. Estos movimientos que retan el actual establecimiento social, político, y económico también han servido de inspiración al pueblo trabajador por todo el mundo.

Las protestas masivas han demostrado ya la fuerza potencial de estos movimientos crecientes en México. Para dirigir de manera más eficiente este descontento creciente, es necesario un desafío convincente al actual orden político de los tres partidos. Es obvio que el actual sistema está dedicado a preservar el sistema capitalista de México. A través de un movimiento de trabajadores y jóvenes organizando mediante una alternativa socialista, un verdadero desafío al sistema de explotación de capitalismo es posible.

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