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Un terremoto político ha sacudido a Puerto Rico. Una semana de protestas masivas exigen la resignación del corrupto y homófobo gobernador Ricardo Rosselló.

La crisis política comienza a preocupar a las élites estadounidenses. El viernes el Washington Post alertaba: “Puerto Rico está inmerso en el caos, y varios consideran que la continuación de esta inestabilidad es una gran amenaza.”

Desde hace 13 años la isla se encuentra en medio de una recesión devastadora, con cientos de miles abandonando puerto Rico en busca de oportunidades en el continente estadounidense. El gobierno declaró la bancarrota en 2017. De acuerdo con un estudio reciente de la universidad de Harvard 5,000 personas murieron como consecuencia del huracán María, y miles más continúan sin acceso a necesidades básicas. Cómo punto de referencia, la devastación causada por el huracán se estima entre $90 mil y $120 mil millones de dólares. La junta de supervisión fiscal de Estados Unidos, órgano no elegido, continúa aplicando austeridad, recortes y privatizaciones, de energía, de escuelas y de empresas de telecomunicaciones, reduciendo los estándares de vida de millones a pura miseria. Las estadísticas son espeluznantes: más del 44% de trabajadores y jóvenes viven en la pobreza.

El llamado esfuerzo de recuperación está siendo un completo desastre. Trump dice que el gobierno de Estados Unidos, “mandó $92 mil millones” a la isla. En realidad, Washington aprobó $42 mil millones y de estos, solo $14 mil millones han sido enviados con la mayoría de la suma yendo a los bolsillos de la corrupta élite política.

Antes de este reciente escándalo con los textos de Roselló el gobierno ya se había llevado otro batacazo con un escándalo de corrupción, que acabó con el arresto de seis oficiales de alto cargo que durante 2017 y 2019 desviaron $15.5 millones de dinero federal a contratistas de su círculo. Esto fue la gota que colmó el vaso, y parte de las razones por las que trabajadores y jóvenes protestan en las calles en contra de Rosselló y su régimen corrupto.

La gente de Puerto Rico debería tener derecho a controlar su destino económico y político, incluyendo el derecho a decidir entre independencia o convertirse en un estado de pleno derecho, sin la manipulación ni interferencias de Washington DC y Wall Street. Los más de 100 años de políticas explotadoras de comercio colonial, manipulación de moneda y deuda, y de complejas regulaciones de impuestos (todo diseñado para beneficiar a la empresas e inversores de EEUU) ha dejado a puerto Rico a la merced de Wall Street y del racista, antinmigrante y antitrabajador régimen de Donald Trump. Existe una necesidad urgente de políticas socialistas en las Américas.

El estado de puerto Rico como territorio “libre asociado” a Estados Unidos crea circunstancias únicas, pero su crisis y bancarrota puede ser un modelo a seguir en ciudades y estados que afrontan problemas similares. Las grandes empresas siguen atentamente su desarrollo en preparación de implementar políticas similares de austeridad brutal como están haciendo el Puerto Rico y en otros países a nivel internacional.

Por todo Estados Unidos los trabajadores se están levantando en luchas y huelgas contra Wall Street y las ideas reaccionarias del presidente Trump. Al mismo tiempo, ideas socialistas se popularizan más y más en millones de jóvenes que buscan una alternativa al sistema capitalista. Millones de personas en EEUU tienen familia y amigos en Puerto Rico. Tenemos que organizarnos, unidos con una estrategia para contraatacar. Necesitamos basarnos en el entendimiento de que la clase millonaria pisará nuestros derechos, condiciones de vida y el planeta para aumentar sus beneficios y riqueza. La única fuerza capaz de cambiar el mundo y derrotar el desastroso sistema capitalista es la gente trabajadora de EEUU, Puerto Rico e internacional, organizada y unida en la pelea.

  • Fuera Rosselló y su régimen corrupto.
  • Por una huelga general para paralizar el régimen.
  • Por una comisión independiente, formada por trabajadores, para investigar los casos de corrupción.
  • Por candidatos electorales que sean y pelean por los trabajadores/as y no los grandes negocios.
  • Construir comités de vecindario y de trabajo para avanzar la lucha.
  • ¡Por una lucha unida! Organizar protestas en EE. UU. en apoyo de los puertorriqueños.
  • ¡Sin privatizaciones ni recortes! Por apoyo de emergencia a la crisis de Puerto Rico.
  • ¡Cancelación de la deuda! Fin a la junta de supervisión fiscal y a la dictadura financiera de Wall Street.
  • Inversión para la creación de trabajos e infraestructuras públicas.
  • Por los bancos y grandes negocios bajo control público y democrático.
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