La comunidad LGTBI resiste a Trump

Published On July 20, 2017 | By Tara Brown | en español

Los derechos de las comunidades oprimidas, como los de la clase trabajadora en general, están bajo ataque con la presidencia Trump y la comunidad LGTBQ no es una excepción. Pasos adelante clave de los derechos LGTBQ conquistados en la era Obama ahora están en el punto de mira, como son las protecciones en los baños para trans en las escuelas que fueron atacados durante las primeras semanas de Trump en el cargo. Entramos en la estación del Orgullo LGTBQ, es inspirador y crítico para nuestro movimiento que los acontecimientos de este año se hayan politizado en respuesta a los ataques a nuestra comunidad, con algunas marchas que formalmente se han convertido en protestas. Podemos utilizar el Orgullo como una plataforma de lanzamiento para un movimiento LGTBQ revitalizado que se enfrente a Trump y luchar por nuestra liberación, en solidaridad con toda la clase trabajadora que está luchando contra esta peligrosa administración de derechas.

Ataques en todos los ámbitos

Trump rápidamente ha puesto en marcha su agenda anti-LGTBQ. En marzo eliminó las protecciones LGTBQ para los empleados de contratistas federales y rescindió la orden Salario Justo y Centros de Trabajo Seguros aprobada por el presidente Obama en 2014. Esta orden exigía a las empresas que hacían negocios con el gobierno federal cumplir con varias protecciones laborales federales, incluida la prohibición de discriminación basada en la orientación sexual o identidad de género. Trump también está amenazando con recortar miles de millones de dólares en la investigación del Instituto Nacional de Salud, que incluye iniciativas para ayudar a personas con VIH/SIDA.

Los jóvenes LGBTQ también están incluidos en las cruzadas de Trump y necesitarán solidaridad para su lucha contra la Secretaria de Educación Betsy DeVos. En Michigan, el dinero de la familia DeVos financió el impulso de lo que ellos denominaron expresión de los “estudiantes” de las creencias religiosas, “en forma de una exención pro-intimidación 2012 aprobada por el Senado del estado de Michigan. DeVos hora tiene poder federal al frente del Departamento de Educación, poniendo a toda la juventud LGBTQ en alto riesgo de intimidación además de incrementar las tasas de depresión y suicidio que se derivan de este acoso. Ya DeVos ha llegado lejos con la marcha atrás que ha dado Trump en la interpretación inclusiva del Título IX del transgénero que hizo Obama, amenazando la seguridad cotidiana de los estudiantes transgénero que simplemente quieren utilizar el baño según su género.

Los logros recientes ganados por nuestros movimientos, como las protecciones federales para estudiantes trans están siendo revertidas. Mientras Trump pretende tener una indiferencia personal durante la campaña sobre el uso del aseo, estas acciones y elecciones de su gabinete han dejado claro como el cristal que su agenda reaccionaria buscará socavar los derechos sobre el aseo y otros logros. Se han presentado en todo el país una serie de propuestas sobre los aseos, muchas inspiradas por la llegada de Trump y Pence a la Casa Blanca, ya en 16 estados se está considerando aprobar legislación anti-trans para limitar el acceso a los baños y otros servicios de segregación de género en 2017. Estos ataques los están llevando a cabo los mismos fanáticos de derechas que intentan acabar con los derechos reproductivos. Mientras tanto, el fanatismo de todo tipo ha sacado pecho envalentonado por la administración y los crímenes de odio aumentan en todo el país.

Lecciones de la lucha contra Reagan

Esta no es la primera vez que la comunidad LGBTQ se ha enfrentado a un presidente fanático y derechista. Con Ronald Reagan el movimiento LGBTQ demostró cómo conseguir victorias en un entorno hostil. Reagan decía que él no “podría aceptar” el “estilo de vida” gay, mientras que su director de comunicación Pat Buchanan decía que el SIDA es la “venganza de la naturaleza sobre los gays”. Las ideas homofóbicas de Reagan estuvieron apoyadas con sus cuatro años de inacción con relación a la epidemia letal de VIH/SIDA de los años ochenta.

Un movimiento de masas internacional de personas LGBTQ de la clase trabajadora luchó, una parte clave fue ACT UP (SIDA Coalición para Liberar el Poder), que echó por tierra las ideas equivocadas sobre la transmisión del VIH y gritó ante el silencio mortal del gobierno.

En su acción coordinada del 11 de octubre de 1988, “Tomar el control de la FDA”, cientos de activistas consiguieron paralizar el trabajo en la sede de la FDA y cubrieron el edificio con pancartas y gráficos de ACT UP con mensajes como: “El gobierno tiene las manos manchadas de sangre. Una muerte por SIDA cada media hora” y “Reconocemos toda muerte por SIDA como un acto de violencia racista, sexista y homófoba”. El movimiento despertó la conciencia de la opinión pública y la administración Reagan tuvo que acelerar la investigación sobre el VIH/SIDA o corría el riesgo de enfrentarse a una resistencia y acción de masas.

Uniendo nuestras luchas

Estos movimientos que nacieron sobre el terreno nos permitieron presentar una amenaza creíble al establishment y conseguir victorias importantes. Sin duda, la administración Trump representa nuevos desafíos. Para derrotar la agenda de Trump debemos unir nuestras luchas: la retirada de la financiación a la planificación familiar, por ejemplo, es una batalla clave que debe luchar la comunidad LGTBQ junto a las mujeres trabajadoras. La elección de Trump es un peligro claro y presente para las personas LGBTQ, mujeres y trabajadores en general, y necesitamos la máxima unidad de acción para luchar juntos contra este ataque de la derecha.

Al mismo tiempo que necesitamos la máxima unidad, el movimiento LGBTQ se fortalecerá cuando no se limite a luchar por lo que es aceptable para el establishment empresarial del Partido Demócrata. Tanto ahora como cuando Obama estaba en el poder, las personas transgénero sufrían el triple de desempleo y altos niveles de violencia sexual y policial, mientras que temas como el cuidado sanitario, la falta de vivienda y la salud mental continuaban siendo endémicas para la comunidad LGBTQ.

Los acontecimientos recientes en los derechos del movimiento trans ya han llevado a logros importantes en la visibilidad y comenzado a avanzar en seguridad, mientras renueva el espíritu de lucha del conjunto de la comunidad LGBTQ. Mientras los dirigentes Demócratas han vacilado y han parado la lucha por los derechos trans, un sector radicalizado del movimiento LGBTQ, con frecuencia encabezado por jóvenes activistas trans, ha comenzado a luchar sobre bases más independientes y han hecho avances sustanciales, aunque la desigualdad, la discriminación y la violencia siguen siendo una plaga en nuestra comunidad.

Necesitamos un programa político que reconozca las dificultades sociales y económicas con reivindicaciones claras, mientras hacemos un llamamiento a todos los que están con nosotros para luchar por conquistas reales. Fue el movimiento de masas a favor de la igualdad en el matrimonio lo que llevó a Obama a apoyar la causa.

Obama se mantuvo a un lado cuando California aprobó su infame Prop. 8, que prohibía temporalmente el matrimonio del mismo sexo y amenazaba con hacer retroceder a todo el movimiento, sólo estuvo a favor de la igualdad matrimonial después de que la reivindicación fuera apoyada por la mayoría. Los políticos empresariales con frecuencia sólo oyen el movimiento cuando éste es demasiado alto para ignorarlo. Debemos continuar organizándonos a nivel de base y presionar a los políticos Demócratas cuando luchan contra el derecho de demandas más radicales y de clase.

Politizando el Orgullo

Es importante que los acontecimientos del Orgullo tengan un carácter más activista, que pueda tanto revitalizar el movimiento como echar atrás la mercantilización que ha aumentado en los últimos años. Debemos utilizar el Orgullo de este año para ayudar a construir un movimiento más amplio contra Trump y adoptar medidas que nos hagan pasar de la defensa a la ofensiva: ir más allá en la lucha por la aceptación a luchar por leyes enérgicas anti-discriminación y anti-acoso, al asesoramiento gratuito y accesible para los jóvenes LGBTQ, por la cirugía de reasignación sexual gratis y accesible, por soluciones reales para la falta de vivienda que sufre la comunidad LGBTQ.

La resistencia contra el fanatismo también necesita ser internacional, y muchos actos del Orgullo en el mundo también se están politizando contra el ascenso de los gobiernos de derechas. En Brasil, la brutal violencia contra personas trans y LGBTQ en los años recientes se ha intensificado desde que el reaccionario gobierno interino de Temer llegó al poder. El movimiento brasileño LGBTQ y de mujeres también está luchando para politizar los desfiles del Orgullo, incluido el Carnaval, que cada vez más se está convirtiendo en una expresión de la lucha contra el fanatismo, a pesar de sus raíces en la tradición católica. La opresión brutal de las personas LGBTQ en Chechenia ha llevado a protestas globales y la exigencia de que acabe la violencia y las detenciones.

La forma más poderosa de defender a la comunidad LGBTTQ contra futuros ataques es construir un amplio movimiento basado en la clase obrera que lucha por la liberación LGBTQ y construye la máxima unidad de acción alrededor de nuestra lucha colectiva.

Por ejemplo, la lucha por la sanidad de un solo pagador puede unir a millones de trabajadores contra Trump pero también queremos una sanidad asequible y universal que beneficie a la población LGBTQ. Podemos unir nuestras luchas adoptando reivindicaciones como el salario mínimo de 15 $, vivienda asequible, educación pública y gratuita. Al mismo tiempo, un movimiento más amplio puede luchar junto a nosotros en la batalla contra las leyes de baños, los ataques a los derechos laborales y otra legislación fanática y anti-LGBTQ. Si quieres contribuir a una lucha poderosa por los derechos de los trabajadores y las personas LGBTQ, a la construcción de un amplio movimiento encabezado por jóvenes y trabajadores de todos los géneros e identidades sexuales, únete a Socialist Alternative.

El capitalismo se apoya en el fanatismo y la desigualdad. Se basa en estrategias de divide y venderás y en estructuras jerárquicas de la iglesia y la familia, para que una elite gobernante super-rica defienda su sistema disfuncional y tremendamente desigual. El fin de la homofobia, la misoginia y el fanatismo necesitará acabar con el capitalismo, y su lugar debe ser ocupado por una sociedad socialista basada en la igualdad, la democracia y la solidaridad.

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