Traducido al Español por Cora Bergantiños; click here for English version

Robert Reich, el secretario del trabajo bajo la administración del presidente Clinton, ha alertado a la clase dirigente en un artículo reciente:

“Los políticos profesionales no ven que el mayor fenómeno en América hoy en día es una revuelta en contra de la “clase dirigente” de políticos que han dominado Washington durante más de tres décadas” (2 agosto 2015).

Hay una rebelión en contra del racismo, en contra de lo bajos salarios, en contra de la “política de siempre”. A pesar de una larga recuperación económica, la gente joven se enfrenta a trabajos sin futuro, montañas de deudas y a la destrucción del medio ambiente. Encuesta tras encuesta muestran una profunda desconfianza en las instituciones políticas que se encuentran compradas por las grandes corporaciones.

Mientras tanto, el mundo es un desastre. Divisiones étnicas y religiosas y la guerra dominan la mayor parte de Oriente Medio. La devaluación de la moneda china en conjunto a la caída del mercado financiero estremecieron la economía global. Europa se enfrenta a la austeridad y al potencial de hacerse pedazos. En resumen, son muchos los que ahora ven que este sistema no funciona.

¿Cómo puede ser que un multimillonario racista y machista sea tan popular?

En esta situación ¿cómo es posible que un multimillonario racista y machista como Donald Trump resuene tanto? La gente le hace caso a Trump ataca a los dos grandes partidos y a todos los políticos por igual. Dice abiertamente que el sistema está comprado, y puede probarlo – ¡él mismo ha comprado políticos! No habla con tonos comedidos, algo que varios en la base republicana encuentran novedoso. Es un monstruo creado por los grupos dominantes de la derecha, los cuales han fomentado desmedidamente el racismo y han calumniado y polarizado a la gente por más de seis años.

Es sorprendente que Trump se esté ganando el apoyo y entusiasmo que los principales políticos del partido republicano no han sido capaces de movilizar. Los republicanos se enfrentan a un problema fundamental: necesitan energizar a una base de derecha, completamente fuera de contacto con un electorado que ha estado moviéndose hacia la izquierda.

Clinton es incapaz de emocionar a la gente

En la arena del partido Demócrata, Sanders está ganando fuerza mientras que Clinton es incapaz de entusiasmar a la gente. Esto demuestra de nuevo la desconfianza en la clase dirigente. Las primarias de ambos partidos están enfocando la atención en candidatos que las grandes corporaciones de EE.UU. no van a apoyar. Estos temblores en el sistema político y la posibilidad implícita de campañas de candidatos independientes a las elecciones presidenciales auguran un terremoto aun mayor en la sociedad estadounidense.

Reich señala que:

“América tiene desde hace tiempo una clase dirigente que el público estuvo dispuesto a tolerar durante las tres décadas después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la prosperidad era ampliamente compartida y la Unión Soviética suponía una amenaza palpable. Entonces, la clase dirigente parecía inteligente y benévola.

“Sin embargo, en las tres últimas décadas, cuando casi todas las ganancias económicas de la nación han ido a los de arriba, mientras que los salarios de la mayor parte de la gente no han ido a ningún sitio, la clase dirigente parece haber rellenado sus propios bolsillos a costa del resto de América”.

Organizarse para cortarle el camino al populismo vacío

Este sistema ya no provee, ya no se legitima a sí mismo; mientras tanto, una nueva generación entra al mercado laboral con peores expectativas que sus padres. Movimientos por trabajo, igualdad y libertad vendrán al frente y encontrarán una expresión política. Pero el fenómeno de Donald Trump alerta al movimiento obrero y a las organizaciones progresistas de que la animosidad hacia la clase dirigente puede ser movilizada por causas de la derecha, al igual que por causas racistas y machistas.

En esta situación debemos organizarnos entorno a causas que le preocupen a la gente en nuestras comunidades, recintos universitarios y lugares de trabajo: el alza de los salarios, vivienda asequible, escuelas de calidad y acabar con el racismo policial. Esto le puede cortar el camino al populismo vacío de los multimillonarios a la vez que crea un movimiento capaz de inspirar y motivar a la gente para implicarse de manera activa.

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