Cómo podemos echar a Trump

Published On October 25, 2017 | By Bryan Koulouris | #ResistTrump, en español, U.S. Politics

 

El régimen de Trump es impredecible y profundamente reaccionario. En pocos meses ha amenazado con una guerra desastrosa mientras ataca a los inmigrantes, a la comunidad LGTBQ, el medioambiente, los derechos de las mujeres y la sanidad, sólo por nombrar algunas de las partes de su violenta agenda. En respuesta, estamos viendo grandes protestas que han jugado un papel en echar atrás muchas de las medidas de Trump y también las movilizaciones callejeras de la extrema derecha. Trump tiene las tasas de popularidad más bajas de cualquier otro presidente al principio de su mandato y existe el sentimiento entre decenas de millones de personas corrientes de que es   necesario echar a Trump de la presidencia.

Trump es odiado por sus políticas racistas, sexistas y depredadoras, el establishment dominante está avergonzado y preocupado por su presencia en el puesto más alto del poder mundial. La clase multimillonaria, el establishment político y los generales del ejército tan acostumbrados a controlar la política norteamericana ahora están tratando con un inconformista inestable que socava su capacidad de gobernar. Fruto de un sistema en crisis, ambos partidos están profundamente divididos y Trump cambia constantemente de colaboradores y a enemigos en Washington. Ahora mismo está trabajando con el establishment Demócrata pero, como con todo lo relacionado con Trump, esto podría cambiar rápidamente.
La dirección del Partido Demócrata nos dice que el camino principal para luchar contra los planes de Trump es votar por ellos en las elecciones de mitad de mandato de 2018. Sin embargo, ahora necesitamos combatir todas las políticas de Trump y los Republicanos que representan una amenaza profunda para millones de personas. Necesitamos organizar protestas de masas con demandas audaces que puedan inspirar a la población y activarla. La victoria por el salario mínimo de 15 dólares la hora en Minneapolis este verano pasado demuestra que, incluso con Trump, los movimientos pueden ganar victorias ofensivas para mejorar nuestras vidas. Al mismo tiempo, la oposición inicial de los Demócratas de Minneapolis a los 15 dólares demuestra que no podemos depender de la dirección del Partido Demócrata para luchar por nosotros y no podemos limitar nuestras reivindicaciones a lo que es aceptable para ellos y sus patrocinadores empresariales.

Aunque Trump se haya visto obligado a retroceder en algunos frentes no podemos ser complacientes. Como prioridad inmediata sigue publicando órdenes ejecutivas contra inmigrantes y preparando masivas reducciones de impuestos a las empresas. Amenaza con arrastrar a la economía mundial en una guerra comercial y los huracanes Harvey, José, Irma y ahora María demuestran la necesidad de medidas urgentes para detener el cambio climático, mientras la Casa Blanca está ocupada por alguien que niega dicho cambio. No podemos esperar hasta 2018. Necesitamos unir a todos los que se organizan contra los planes de Trump, desde Medicare for All a las luchas por los derechos de los inmigrantes y los movimientos por la justicia económica, para organizar la lucha generalizada contra la administración de Trump y la clase multimillonaria.

¡Con un año basta!

Socialist Alternative ha propuesto la consigna “construir el movimiento y echar a Trump”. Nos hemos encontrado con una respuesta entusiasta en muchos barrios y campus y algunos activistas nos hacen preguntas. Nos enfrentamos a argumentos como “Pence no será mejor” o “la gente puede llegar a pensar que podemos depender de que los Demócratas recusen a Trump”. Algunos de estos argumentos nacen de un instinto sano y contienen un elemento de verdad, pero Socialist Alternative siente que es importante unir las luchas y aumentar la confianza de nuestros movimientos para lograr triunfos claros contra nuestros enemigos, preparándonos así para las próximas batallas contra las injusticias del capitalismo.

La política de Pence es tan reaccionaria como la de Trump, su llegada al poder tras la caída de la presidencia de Trump por un movimiento de masas alteraría de manera fundamental la naturaleza de su capacidad de gobernar. Debemos recordar que la administración de extrema derecha de Nixon estaba en el poder cuando se ganó el caso Rove v. Wade, se crearon la Agencia de Protección Medioambiental y de Acción Afirmativa y terminó la guerra de Vietnam. El propio Nixon era un reaccionario de la línea dura, estas victorias se lograron debido a la fuerza de los movimientos: el movimiento contra la guerra; el de liberación de las mujeres; el Black Power y un movimiento obrero combativo. Si Pence entrara en el Despacho Oval enfrentándose a luchas similares confiadas e impulsadas por la expulsión de Trump, él no sería capaz de aplicar su agenda y se daría una situación favorable para conseguir más victorias potenciales empoderadas por movimientos de masas. Aun así, si el impeachment de Trump tiene éxito la clase trabajadora debe estar preparada para continuar la lucha para derrotar a todo el régimen y su agenda derechista.
Ahora mismo, los líderes Demócratas pro-empresariales no están pidiendo el impeachment aunque: “Cuatro de cada diez personas actualmente apoyen el impeachment del presidente Donald Trump, una subida de diez puntos en los últimos seis meses según la nueva encuesta del Public Religion Research Institute (PRRI)”, citado en agosto por NBC News. Temen movilizar a los trabajadores y desestabilizar el sistema, por eso intentan canalizar la rabia palpable contra Trump hacia los “canales seguros” de las próximas elecciones. Parece que prefieren a un Trump débil en el poder y enfrentarse retóricamente a él en las elecciones de 2018, en lugar de acciones reales como serían las protestas de masas contra su agenda o proponer el impeachment. No movilizaron ni organizaron mítines de masas contra el Trumpcare, a pesar de tener la gran oportunidad de atravesar la base de Trump en el “cinturón industrial”. En su nuevo libro Hillary Clinton culpa a Bernie Sanders y a los organizadores de la Marcha de las Mujeres de su fracaso, sin comprender que la política pro-empresarial de los demócratas preparó el camino para el ascenso de Trump.

Los activistas necesitan contraponer una estrategia eficaz para derrotar a Trump. Construir movimientos que defiendan los intereses del 99%. Así se puede demostrar a la gente, a través de la experiencia, su propio poder y las limitaciones de la estrategia de las empresas. Los Demócratas serían bienvenidos a participar en estas acciones, pero las exigencias del movimiento no se deberían limitar a lo que es aceptable para los intereses corporativos a los que sirven estos políticos. La mayoría de la población ve  la introducción de los artículos del impeachment como una forma de echar a Trump, pero ni los republicanos que se oponen a Trump ni la dirección del Partido Demócrata están dispuestos a introducirlos. Deberíamos exigirles que den ese paso importante para que nos abran la posibilidad de derribar el régimen de Trump y a la clase millonaria en general. Para fortalecer nuestra lucha contra la agenda derechista necesitamos un partido que luche inequívocamente por los intereses del 99% y que esté dispuesto a hacer todo lo necesario para ganar batallas ahora y hacer retroceder a Trump y la clase millonaria.
La debilidad de los políticos

El ego de Trump le da apariencia de fortaleza pero no podemos confundirnos su régimen es débil. No sólo él y un Congreso dominado por los republicanos han sido incapaces de implantar sus principales medidas políticas, la propia administración está enfangada de continuos escándalos y crisis. Esta situación salió a primer plano especialmente con el despido del Director del FBI James Comey, pero podría estallar de nuevo, bien por las investigaciones del fiscal especial Mueller o con otro escándalo importante de Trump. Si se presenta la oportunidad de echar a Trump durante un futuro escándalo no podemos dejar que esa discusión se quede sólo en los pasillos del poder. Un movimiento de masas organizado debería  llevar adelante una escalada de las protestas y otras formas de acción directa de masas necesarias para defender no sólo el impeachment de Trump, sino también con demandas claras para transformar las vidas de los trabajadores y cambiar la correlación de fuerzas del poder político.

Lo que protege principalmente a Trump de una catástrofe absoluta es la debilidad del Partido Demócrata. Las encuestas demuestran que la población considera que los líderes Demócratas están aún más fuera de la realidad que Trump. La dirección Demócrata, a pesar de anunciar previamente un programa populista cínico y limitado al que llamaron “Better Deal” que despertó poco entusiasmo, ahora están manteniendo una alianza incómoda (aunque sea temporal) con Trump. Los estudiantes “soñadores” inmigrantes correctamente protestaron contra Nancy Pelosi por que los utilizó de moneda de cambio, mientras estaba dispuesta a discutir la militarización de la frontera y aumentar el gasto militar. Debemos recordar que los Demócratas y su política pro-corporaciones fueron los que abrieron la puerta al populismo de derechas de Trump y es la impopularidad de estos políticos fuera de contacto con la realidad lo que puede salvar a los divididos Republicanos de la aniquilación en las elecciones de 2018.

Al mismo tiempo Bernie Sanders tiene una autoridad tremenda y ha presentado la popular legislación “Medicare for All”. Los líderes demócratas clave como Pelosi y Schumer se niegan a firmar y muchas de las firmas que ya están es consecuencia de la presión desde abajo. Sólo podemos lograr el sistema sanitario de pagador único si construimos un movimiento que implique a sindicatos, grupos comunitarios y Our Revolution de Sanders. Socialist Alternative dentro de esta coalición defendería que necesitamos un nuevo partido de los trabajadores para ganar no sólo el mejor sistema sanitario, sino también vivienda, educación y acabar con el dominio empresarial de la política.

Actualmente, la motivación de las protestas no es el llamamiento general al impeachment. En su lugar, la gente se está organizando contra los ataques a los inmigrantes, contra la extrema derecha y sobre otra serie de cuestiones. El punto de partida para los socialistas no sólo es entrar en estos movimientos e impulsarles hacia la exigencia del impeachment. Necesitamos articular una estrategia para ganar “aquí y ahora”, para luchar contra las deportaciones, la política racista, la crisis de la vivienda y otras reivindicaciones audaces para mejorar nuestras vidas. A través de estas luchas la gente desarrollará la confianza y será consciente de que la fuerza organizada será capaz de derribar al presidente y, en última instancia, al sistema que él representa. Proponemos vincular estos movimientos con la defensa del Medicare for All, las tasas universitarias gratuitas, el final de las deportaciones y la política racista, además de un programa de empleos con derecho a sindicato para desarrollar la vivienda, programas sociales e infraestructura. Es necesario un movimiento unificado y no luchas aisladas.

Este mes de noviembre es el primer aniversario de la elección de Trump, deberíamos comenzar a organizar acciones escalonadas como protestas, paros estudiantiles y ocupaciones de las oficinas de los políticos que están implicados en el gobierno de Trump. Finalmente, queremos poner de rodillas a los políticos de derechas, necesitamos acciones laborales y un nuevo partido de la clase trabajadora que pueda movilizar eficazmente a la población y aplaste el hueco populismo de derechas con un programa audaz para mejorar las vidas de los trabajadores.

Lecciones de la historia

Después de ser obligado por los movimientos de masas a aplicar una legislación progresiva a la que se oponía personalmente Richard Nixon, éste finalmente fue expulsado del cargo. El escándalo del Watergate se cernió sobre su cabeza durante meses antes de que la clase dominante finalmente le obligase a dimitir. El prestigio de la presidencia con esta dimisión quedó minado a un nivel que los multimillonarios nunca habían deseado alcanzar, pero calcularon que mantener la presencia de Nixon en la Casa Blanca perjudicaría aún más a su sistema. Pero lo que realmente acabó con Nixon fue la amenaza de una rebelión más amplia de jóvenes y trabajadores radicalizados, que cada vez adoptaban una postura más anti-establishment e incluso con demandas anticapitalistas.

Antes que Nixon, el demócrata Lyndon Johnson también fue echado del cargo. En el caso de Johnson simplemente no se presentó a la reelección, reconociendo la enorme impopularidad por la Guerra de Vietnam que él había escalado y el creciente movimiento contra la misma.

La clase dominante está dispuesta a aceptar que los presidentes abandonen el cargo por otros medios que no sean unas elecciones, pero siempre que lo crean necesario para estabilizar su sistema en medio de una crisis seria. Cualquier intento de remover a Trump por la clase dominante antes del final de su mandato en 2020 al mismo tiempo intentaría encubrir la realidad del dominio de los multimillonarios, las guerras, las deportaciones y los ataques a nuestros niveles de vida que los dirigentes de ambos partidos en realidad apoyan. Relacionarían cualquier llamamiento a que Trump abandone el cargo a la necesidad de la “unidad nacional” y el patriotismo.

Los socialistas, por otra parte, vinculamos nuestras reivindicaciones, tácticas y estrategia para derribar a Trump con la necesidad de construir un movimiento desde abajo en lugar de confiar en el establishment. Conectamos la lucha contra Trump con la necesidad de un movimiento para lograr un cambio socialista fundamental.

Socialist Alternative no quiere que el final de Trump signifique el regreso del dominio empresarial “estable”, el sexismo o el racismo. Queremos construir un movimiento que pueda desafiar la agenda de Trump y lograr que se le juzgue al mismo tiempo que desarrollamos nuestro propio poder para cambiar la sociedad. Una victoria decisiva contra Trump solo sería un paso, pero un paso importante, en el camino de romper el poder de los multimillonarios construyendo movimientos de masas, sindicatos y un partido desde abajo que pueda ofrecer una alternativa a este sistema corrupto.

 

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