Los incendios arrasan California. Un Estado en llamas.

Published On October 10, 2018 | By Karen Schwartz | en español

Con más de 400.000 hectáreas arrasadas por el fuego desde julio, California se enfrenta a un nuevo record de incendios. El registrado en el condado de Mendocino es el mayor incendio registrado jamás en la historia de este Estado. El incendio de Carr, en el norte de California, ha causado ocho víctimas mortales y la destrucción de más de 1.000 edificios. El nivel de toxicidad del aire se ha vuelto peligroso en toda California e incluso en los Estados limítrofes. Por ejemplo, el humo en el Valle Central, que se ha extendido por todo el Estado, se ha combinado con una nube (smog) fotoquímica, dando lugar a peores condiciones en el aire que en el hipercontaminado municipio chino de Beijing.

Esta proliferación de los incendios también es consecuencia del aumento de las temperaturas en todo el mundo. El calor extremo está batiendo récords mundiales con más de 124 grados Fahrenheit en Argelia, equivalentes a 51 grados centígrados, ¡o 32 grados centígrados al norte de Siberia!

El capitalismo es incapaz de resolver la crisis medioambiental

Noventa grandes empresas son responsables de 2/3 del cambio climático provocado por el ser humano, mientras la industria de los combustibles fósiles, especialmente culpable, sigue generando beneficios multimillonarios a sus dueños a pesar de ser una de las principales causas de la actual crisis medioambiental. En la medida en que son las grandes empresas las que controlan la política energética, los avances en la investigación de nuevas formas alternativas de energía encuentran enormes obstáculos para ser llevadas a la práctica y aplicarse, pues son los beneficios en minería y extracción de combustibles fósiles los que determinan la actividad de las grandes multinacionales energéticas y , por tanto, la política energética mundial. El capitalismo y el “mercado libre” se han convertido en el auténtico obstáculo para combatir el cambio climático, primando los intereses económicos privados de una minoría frente a la imperiosa necesidad de acabar con el cambio climático. La historia nos enseña que las grandes corporaciones no harán nada que entre en contradicción con sus lucrativas ganancias y, por tanto, no ralentizarán ni detendrán sus actividades contaminantes si no existe un movimiento de masas que les obligue a ello.

En el caso concreto de California, al tiempo que la administración Trump busca desregular incluso las mínimas leyes ambientales que existen actualmente, existe la oportunidad de apartarse de esta política de Trump al contar el Partido Demócrata con una mayoría aplastante en California. Si existiese verdaderamente voluntad política a este respecto se podrían dejar de otorgar permisos para el fracking (extracción hidráulica de gas y petróleo del suelo con enormes costes medioambiental), invertir en energía limpia y crear puestos de trabajo en una industria energética alternativa respetuosa con el medio ambiente.

Por control público democrático de las multinacionales energéticas

“Cal Fire”, la Agencia del Estado de California responsable de la protección contra incendios, se gastó sólo en el mes de Julio, el primero en la temporada de incendios, la friolera de 125 millones de dólares, una cuarta parte de su presupuesto anual, para luchar contra esta oleada récord de incendios. Es más que evidente que este presupuesto tiene que incrementarse mucho si se quiere llevar adelante una urgente mejora de los servicios de emergencia, incrementando entre otras cosas significativamente las plantillas. La dependencia actual de estas tareas, como la extinción de incendios, del trabajo voluntario o penitenciario es una auténtica vergüenza y debe acabar. Para ello es necesario crear de manera inmediata puestos de trabajo de carácter público que afronten seriamente estas tareas con derechos laborales y sindicales, siendo necesario por tanto ¡recursos!

De continuar con esta situación, y teniendo en cuenta los efectos que ya está causando el cambio climático, el futuro para California serán temporadas de incendios cada vez más intensas y prolongadas, agravadas además por sequías cada vez más frecuentes y veranos enteros con la población encerrada en sus casas como consecuencia de la mala calidad del aire. Necesitamos un movimiento de masas fuerte en las calles de cara a luchar contra la industria de los combustibles fósiles. Es imprescindible que la industria energética pase a manos públicas y así poder realizar una rápida transición, a escala mundial, hacia una economía basada en las energías renovables y no en los intereses privados de quienes hoy “queman” literalmente el futuro del planeta y nuestro futuro. Sólo si existe pleno control público de los recursos medioambientales será posible poner fin a esta situación en la que la avaricia capitalista hipoteca el futuro y la salud de millones de personas en todo el mundo.

Cuando las llamas se apaguen y el humo se disipe nuestra tarea, la de millones de jóvenes, trabajadores y trabajadoras, que sufrimos en nuestros pulmones por esta intoxicación fruto del sistema capitalista, será tomar el control de la situación y de los recursos del planeta, comenzando para ello construyendo y organizando un movimiento de masas de cara a arrebatar el poder sobre nuestras vidas a la industria de los combustibles fósiles.

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