LOS HURACANES E INCENDIOS SON UN AVISO – NECESITAMOS UN PROGRAMA SOCIALISTA PARA AFRONTAR EL CAMBIO CLIMÁTICO

Published On December 21, 2017 | By Tony Wilsdon | Environment, Top Stories, U.S. Politics

El pasado verano el Caribe y la región del Golfo fueron devastados por un número récord de huracanes, arrasando con las infraestructuras y destrozando la vida de miles de personas. Los incendios se han extendido rápidamente por el oeste de los Estados Unidos, calcinando muchos hogares y empeorando la calidad del aire en incontables ciudades. Esto es solo uno de los avisos de la inminente catástrofe humana y medioambiental a la que nos enfrentaremos de no abordar el problema del cambio climático.

Aun así, sorprendentemente, nos encontramos ante un gobierno Republicano que no solo niega el cambio climático, sino que se ha puesto al servicio de los intereses de la industria del carbón, del gas y el petróleo. La Ley del Aire Limpio (Clean Air Act) está siendo desmantelada: se ha multiplicado el apoyo a la industria del carbón, y el gobierno está intentando extraer petróleo en los bosques de Alaska.

Las futuras generaciones tendrán que hacer frente a los que hoy están acabando con nuestro planeta. Cientos de miles de vidas, principalmente de la clase trabajadora, se perderán a causa de la contaminación del aire y el agua, así como por la hambruna resultante de la destrucción de cosechas por el fuego, el clima hostil y las inundaciones.

Construir un movimiento de masas

La elección de Trump ha provocado que millones de jóvenes y trabajadores tomen las calles y tomen partido en la vida política. Los socialistas no solo queremos señalar las posibles soluciones para el cambio climático, sino que queremos movilizar a la clase trabajadora en la lucha por esas mismas soluciones.

En su campaña presidencial del año pasado, Bernie Sanders puso el foco en algunas políticas que podrían suponer un gran avance en la dirección correcto, incluyendo:

  • Grandes inversiones en energías renovables y sostenibles, como la energía solar y eólica.
  • La creación de 10 millones de puestos de trabajo bien pagados para crear un sistema 100% basado en las energías limpias.
  • Acabar con las grandes subvenciones a las compañías petroleras, e imponer multas a los causantes de la crisis medioambiental.
  • La creación de energías alternativas para el funcionamiento de coches y camiones, fomentando el cambio de los trabajadores hacia puestos de trabajo en el sector de las energías renovables. (BernieSanders.com)

El quid de la cuestión es cómo luchar por estas políticas para hacerlas realidad.

Aunque Sanders jugó un papel fundamental promoviendo las políticas en favor de las energías renovables, desafortunadamente, aún confía en que el Partido Demócrata pueda servir como herramienta para conseguirlo ¿Es esto posible? ¿Están realmente los Demócratas dispuestos a llevar a cabo estas políticas? Si no es así, ¿cómo podemos crear un movimiento que sí pueda conseguirlo?

¿Dónde está el Partido Demócrata?

La perspectivas no son para nada optimistas. En un momento en el que la atención de todo el país está centrada en las devastadoras consecuencias de los huracanes e incendios, el Partido Demócrata debería estar señalando el problema del cambio climático para sacar adelante políticas verdaderamente transformativas. Pero esto no es lo que está sucediendo. Para sorpresa de todos, el Senador Sheldon Whitehouse, un verdadero “iluminado” sobre el tema, declaró que “tenemos un montón de tiempo para afrontar este problema”. Una fantástica oportunidad para apoyar la lucha contra el cambio climático, totalmente desaprovechada.

Los Demócratas han guardado absoluto silencio sobre el cambio climático desde que Trump fue elegido Presidente. En vez de luchar contra las contrarreformas del Partido Republicano, han estado intentando entenderse con ellos para llevar a cabo la más mediocre de las medidas: el Crédito de Oportunidad Americana para el Carbón (American  Opportunity Carbon Fee Act). Esta ley ofrece “soluciones” basadas en el mercado, incluyendo un impuesto al carbón además de una cuantiosa reducción a los impuestos sobre la renta de las multinacionales, aunque los impuestos al carbón han demostrado ser absolutamente ineficientes. Aun así, esto solamente ha conseguido el apoyo de un solo representante Republicano.

La verdadera razón de que los Demócratas tengan las manos atadas es que el cambio climático requiere de verdaderas políticas transformadoras. Las élites del Partido Demócrata están desesperadas por conseguir dinero para las elecciones de 2018, al mismo tiempo que las multinacionales que los financian no quieren ver afectados sus beneficios con políticas contra el cambio climático. Y por esto mismo el Partido Demócrata también evita continuamente comprometerse con las medidas propuestas por Bernie Sanders. Esta situación vuelve a demostrar por qué la clase trabajadora necesita de un partido propio que luche por sus intereses.

Los límites del Capitalismo

¿Están los dueños de las multinacionales verdaderamente interesados en hacer frente al cambio climático? Como cualquier libro de economía demostraría, los magnates y dueños de las grandes empresas solamente tienen como objetivo maximizar sus beneficios. Y esto precisamente es la base del sistema capitalista, así como una de las reglas básicas del neoliberalismo: evitar la intervención del estado lo máximo posible y llevar a cabo políticas que beneficien a sus empresas. Por esto los grandes empresarios ven con tan buenos ojos las contrarreformas del gobierno de Trump contra las regulaciones medioambientales.

Algunos dirán que el capitalismo puede hacer frente a la crisis del medio ambiente recurriendo a ejemplos como el mercado creado a partir de la energía solar, la energía eólica o los coches eléctricos. Pero esto solo confirma que las únicas “soluciones” que el sistema capitalista está dispuesto a ofrecer siguen siendo absolutamente insuficientes y basadas en el beneficio que se puede obtener en algunos sectores de la industria. Estos ejemplos no constituyen de ninguna manera un modelo para la reorganización de la economía.

Un Plan Nacional para la Energía y el Medio Ambiente

Nuestra sociedad y nuestra economía necesitan ser reorganizadas alrededor de las energías renovables. Pero esto está en conflicto directo con los intereses de la gran industria petrolífera y otros sectores que están en contra de este tipo de políticas. Otro de los grandes problemas es que los gobiernos capitalistas no están dispuestos a tomar medidas significativas, ya que esto les pondría en desventaja frente a otros países. Las políticas en favor de las grandes empresas explican perfectamente el continuo fracaso de las pasadas conferencias y reuniones para tratar el cambio climático allá cuando el problema no estaba aún tan avanzado.

Este conflicto de intereses entre la maximización de los beneficios y la urgencia de reorganizar la economía pone de manifiesto la necesidad de una intervención directa del estado a través de la propiedad pública de los sectores clave de la economía, especialmente en el sector energético. Esto permitiría el desarrollo de planes nacionales e internacionales para combatir el cambio climático, lo que significaría interponerse en el camino de los intereses de las grandes multinacionales y sus lacayos al mismo tiempo que se pondrían de lado los intereses nacionales para centrarse en una solución real a nivel internacional.

En un momento en el que las consecuencias de la crisis del 2008 todavía hacen temblar a las élites políticas, con aún más crisis por llegar y con el surgimiento de partidos y candidatos nacionalistas, los gobiernos alrededor del mundo tienden cada vez más a adoptar posiciones que dan más importancia a sus asuntos internos. Esto solo pone aún más de manifiesto el fracaso del sistema capitalista en este período de crisis para hacer frente a los grandes problemas estructurales de la sociedad, como la creciente desigualdad, la pobreza, la falta de viviendas asequibles, el acceso a la sanidad, etc. así como el cambio climático. Todo ello es prueba de la necesidad de construir un movimiento y un partido político que no dependa del dinero de las grandes multinacionales y represente los intereses de la clase trabajadora. Este movimiento luchará por las reformas necesarias para acabar con el capitalismo y construir una nueva sociedad basada en un socialismo democrático.

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