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En los últimos meses hemos visto el surgimiento de un movimiento de masas para los derechos de los inmigrantes, las “mega-marchas” que han sido algunas de las manifestaciones más grandes en la historia de los EEUU. Hasta hoy, la culminación de este movimiento fue el gran boicot y paro del primero de mayo.

El primero de mayo fue la primera huelga política en este país desde hace varias décadas. Millones de personas participaron en las protestas. Cientos de miles de trabajadores no trabajaron y pararon sectores importantes de la economía.

No obstante el éxito del paro nacional, antes del primero de mayo muchas de las más importantes organizaciones de inmigrantes, políticos del partido Demócrata, el liderazgo de la iglesia católica, organizaciones de hombres de negocios latinos, y secciones de los medios hispano-parlantes lanzaron una campaña contra el paro. Estos grupos tenían miedo de asustar a sus “aliados” en el congreso. También temían que esta táctica envalentonara a los trabajadores latinos de manera que ellos lanzaran demandas más radicales capaces de amenazar las ganancias de la burguesía latina.

Estas fuerzas conservadoras han tratado de presentar el “compromiso” del Senado y el plan de inmigración de Bush como pasos adelante que los inmigrantes deben apoyar.

Ellos oponen una amnistía completa porque dicen que los políticos nunca los van a apoyar. Esta estrategia descarada de los líderes conservadores aún no leas ha funcionado. Hemos visto que las negociaciones entre la Cámara de los Representantes y el Senado fallaron y ellos probablemente no van a llegar a un compromiso este año.

Por otra parte, el ala izquierda del movimiento que organizaba la campaña para el primero de mayo, encontró mucho apoyo para las movilizaciones de masas, el boicot, y el paro. Esta ala izquierda del movimiento siempre ha explicado que la propuesta del Senado y el plan de Bush, aunque son un poco menos represivas que el horrible proyecto de ley HR 4437, sin embargo serían un desastre para los trabajadores inmigrantes. Ellos han mantenido que el movimiento debe reclamar papeles para todos y construir un poderoso movimiento desde abajo que logre forzar a los capitalistas y a los políticos que cumplan con esta demanda.

Desde el 1ro de mayo, los líderes conservadores, han tratado de presionar a los políticos en vez de organizar nuevas manifestaciones masivas. Su apoyo a la propuesta del Senado también ha causado mucha confusión en las comunidades inmigrantes con respecto a esta legislación.

Esta experiencia demuestra que el movimiento debe construir organizaciones de masas democráticas que pueden ser abiertas a los cientos y miles de trabajadores y jóvenes que quieren ser más activos. Al mismo tiempo, el ala izquierda del movimiento debe reunirse de una manera más organizada para ofrecer una clara alternativa a las organizaciones del gobierno que se oponen ferozmente a las acciones militantes y a las demandas de la clase trabajadora.

Una estrategia de la clase trabajadora
Ahora la derecha está aumentando sus ataques contra los inmigrantes. Su estrategia está basada en la explotación demagógica de la cólera de los trabajadores que en la actualidad padecen peores niveles de vida. Muchos le echan la culpa a los inmigrantes para ocultar los verdaderos problemas como la guerra en Irak. El partido Demócrata, que es controlado por las mismas corporaciones que controlan al partido Republicano, no puede parar esta ofensiva.

Hace falta una nueva fuerza política que logre unir a toda la gente trabajadora —inmigrantes, latinos, negros, y blancos — en una lucha común contra nuestro enemigo verdadero, la oligarquía corporativa que gobierna este país.

Un partido de masas de los trabajadores y la gente oprimida pueden jugar un papel clave en la lucha de obtener papeles para todos. Tal partido podría explicar a todos los trabajadores nacidos en los Estados Unidos que las corporaciones quieren mantener a los trabajadores inmigrantes como ciudadanos de segunda clase para pagarles sueldos miserables, usarlos para destruir a los sindicatos, y bajar los salarios y condiciones de todos los trabajadores.

Hace falta que el movimiento de los inmigrantes trabaje consciente y sistemáticamente para formar alianzas con todos los trabajadores para evitar las divisiones racistas que la derecha quiere imponer. Esto requiere que juntemos la lucha de los inmigrantes con demandas para mejores trabajos, seguro médico, y derechos sindicales para todos los trabajadores. La única manera de enfrentar al racismo y el sistema capitalista que lo causa es construir un movimiento unido de los trabajadores.

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